No tengo los suficientes ovarios como para seguir adelante con mi vida y pasar de mi ex. Pero tampoco soy los suficientemente lerda y camicace como para volver con él.
Un ápice de sensatez es lo que sostiene la barrera entre X y yo. Y una ápice de esperanza, un mucho de credulidad y cantidades ingentes de nostalgia, es lo que me impide cerrarle la puerta en las narices definitivamente, y que siga soñando con su piel, con su pelo...qué pelo tan bonito tiene X, y qué guapo está despeinado después de hacer el amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Si yo no tengo la culpa de verte caer...
ResponderEliminaresta,y Fuente esperanza...mis favoritas. :)
ResponderEliminarAnimo Juno, que aunque se tarde tiempo uno termina pasando pagina en su vida.
ResponderEliminar