miércoles, 21 de abril de 2010

El sexo...

…es una rama del árbol del amor.

Esta es una frase que me ha dicho mi novio por el móvil, a las 07.55 de la mañana, de camino al trabajo.

Ayer me dijo que había soñado conmigo, le pasa a menudo, sueña que me hace el amor, y se despierta desesperado y corriendo me llama y me dice que necesita verme cuanto antes. Le suele pasar cuando llevamos algunos días sin vernos, el pobre se muere de ganas de volver a pillarme. Por esto y por un millón de razones más, sé que hay pocas mujeres en el mundo que le pongan tan cachondo como le pongo yo a X. Es asín, mi novio me quiere mucho, pero además le pongo cantidad. Siente una atracción hacia mí, a veces desmesurada, y si fuera un poco cabrona, a través del sexo podría conseguir cualquier cosa de él. Lo que pasa es que no lo uso para manipularle, aunque a veces me dan ganas.

En algún lugar he leído que la química que sienten algunas personas tiene que ver con las hormonas, con ser compatibles genéticamente. Es decir, se supone que dos personas sienten atracción física porque su ADN es compatible para procrear y tener descendencia fuerte y sana. Al final, todo tiene que ver con la supervivencia de la especie…Así que yo siempre he pensado que nuestro ADN tiene que ser súpermega compatible, y que si tuviéramos hijos estarían sanísimos, porque otra cosa no, pero atracción no nos falta.

El caso es que cuando ayer me dijo que había soñado conmigo yo quise cambiar de tema, porque como no podemos hacer nada hasta finales de mayo, no quería alimentar la llama…total, para pasarlo mal. Pero esta mañana de camino al trabajo no lo he podido resistir y le he dicho que yo también le deseo muchísimo, pero que ayer no quise seguirle el rollo para que no lo pasáramos peor. Después una cosa nos ha llevado a la otra y hemos empezado una de nuestras conversaciones telefónicas “calentitas”. Y de pronto, me ha dicho:
- Pero cariño, la mayoría de veces que follamos, yo no lo hago por sexo, es por sentirte cerca…la mayoría de veces sólo quiero hacerte el amor, amarte con mi cuerpo…Al fin y al cabo el sexo es una rama del árbol del amor…

Madejau de piedra, si ej que lo tengo en el bote.


Y como hoy va de sexo, ahí va el Meme Erótico que os he leído a algunos, Miguel, Kobal, Jo T....



1- ¿Tienes pareja?

Sí.

2- ¿De tu mismo sexo o distinto?

De distinto.

3- ¿Te gustaría que fuera de otro sexo, eh eh?

Hombre, si fuera bisexual, tendría más en donde eleigir, pero no los soy...

4- ¿Alguna vez has hecho un trío?

Hace muuuuchos años, éramos jóvenes e inexpertos...yo con un chico y otra chica, pero nada, 4 sobeteos...

5- ¿Cómo es el hombre de tus sueños?

Inteligente, divertido, cariñoso...una mezcla de todos los amores de mi vida...

6- ¿Te gusta el cine porno?

El porno no me pone...prefiero el cine erótico...

7- Repito, ¿te gusta el cine porno?

En compañía aún, pero para mí sola no me llama...

8- ¿Cuál es tu fantasía más secreta?

Ninguna es secreta, yo lo casco tó, o a mi pareja o a mis amigas

9- ¿Tienes aparatitos tipo vibrador, bolas chinas…?

Tengo varios, con sus nombres y todo...

10- ¿Dónde lo hiciste y nunca lo has confesado hasta ahora?

Siempre lo confieso todo...pero por explicar algo, hubo un tiempo en que lo hacía mucho en parques...

11- ¿Te gusta alguien que no debiera?

Excepto mi novio, no debería gustarme nadie ...y no es el caso...

12- ¿Cuáles son tus técnicas de seducción?

¿De verdad la gente tiene técnicas?Yo creo que en la práctica es muy difícil seguir una técnica...

13- ¿Qué parte de tu cuerpo te gusta más?

Hoy no tengo mucha autoestima...poca cosa, la verdad

14- ¿Qué parte del cuerpo del otro sexo te gusta más?

Una buena mandíbula me pone cantidad, la espalda, y la altura, me encantan los chicos altos.

15- ¿Estás satisfecho sexualmente?

Hasta finales de mayo no puedo tener relaciones...estoy que me subo por las paredes...

16- ¿Cómo fue tu primer polvo?

Todos los primeros polvos son un poco desastre...la experiencia es un grado...

17- ¿Alguna vez no pudiste hacerlo (ya me entendéis)?

Mi novio alguna vez (muy pocas) ha tenido algún gatillazo, pero creo que esto le pasa a cualquiera...Y yo ahora no puedo

18- ¿Qué es lo que más te gusta que te hagan?

Tengo mucha sensibilidad en el pecho...a buen entendedor..

19- ¿Qué es lo más bonito que te han dicho durante?

Hombre, como bonito haciendo el amor pues "te amo"

20- ¿Qué es lo más bruto que te han dicho durante?

Me gusta jugar a adoptar roles, así que me han dicho muchas cosas brutas...

21- ¿Con quién sueles tener sueños eróticos?

Esta noche he tenido uno con un amigo de mi hermano...

Money, money

Money makes the world go around
...the world go around
...the world go around
Money makes the world go around
It makes the world go'round

("Money,money"; Joel Grey)

El dinero no da la felicidad. Esta frase es uno de los dichos más comunes y reiterados de la historia. Sin embargo ahora, después de muchos años convencida de que era verdad, discrepo. Sí, ya sé que lo más importante es la salud (en eso estaremos todos de acuerdo), y que después lo más importante es tener amor, no amor de pareja necesariamente, sino amor en general, hacia la vida, hacia las personas, la familia y amigos, etc. Pero no nos engañemos, el dinero ayuda y mucho.

El caso es que mi chico y yo vivimos juntos desde hace tres años y medio. Cuando decidimos dar el paso yo tenía un trabajo mileurista (como ahora) y él compaginaba su vocación (sonido, cine y temas audiovisuales en general) con la profesión que le daba el sustento (montador de muebles). Lo cierto es que él ganaba bastante dinero y entre los dos podíamos vivir bien, sin lujos, pero con nuestros pequeños caprichos.

La crisis (sí, la famosa, esa que está en boca de todos y causando estragos a mucha gente), también nos ha afectado a nosotros. Mi chico hace más de un año que no ingresa nada, y cuando digo nada es NADA. Así que desde enero de 2009 vivimos con mi sueldo neto de 1100€/mes. Si tenemos en cuenta que pagamos 700€ de piso+recibos+comida+transporte+gasolina+etc, como podéis ver, no salen las cuentas.

Suerte tenemos de que su madre nos cocine cada semana (la pobre hace lo que puede para llenarnos la nevera). Suerte que mi familia puede, de vez en cuando, enviarme dinero. Pero a pesar de todo ello, la responsabilidad de mantener económicamente la casa mientras estudio al mismo tiempo, y no poder hacer practicamente nada ("¿Vamos al cine?...mejor no, así no gastamos"; "¿Salimos a cenar?...si es un bocata de 5€...";"¿Podremos ir algún fin de semana a algún sitio? [esta pregunta lleva en el aire desde hace dos años]...quizás el año que viene), me está empezando a pesar mucho.

Sé que muchos de vosotros os preguntaréis...¿Por qué no se pone a trabajar él en otra cosa? Y la verdad es que no es porque no quiera, o porque ya se sienta cómodo así.

El caso es que hace dos años, por fin, encontró la manera de canalizar sus esfuerzos e ilusiones profesionales a través de una de las mejores escuelas de audiovisuales del mundo, que, por otro lado, exige el 200% de su tiempo. Creedme. Cuando quieres a alguien y durante años lo ves perdido y triste porque no encuentra su camino, el camino con el que labrar su vida futura y después de mucho tiempo, cuando ya no hay esperanza de nada porque todas las oportunidades que ha tenido se le han jodido siempre y ves una luz, pequeñita, pero la vez, que puede ser la puerta que le abra su futuro, no lo dudas y le apoyas con todas las consecuencias. Eso hice yo hace dos años, y lo sigo haciendo ahora. Pero, a veces, después de 5 años estudiando y trabajando, mirando siempre los gastos con lupa, soñando con qué haré o cómo será mi vida cuando tenga dinero, llega un día que siento que no puedo más.

Entonces me enfado conmigo misma y con él, y pienso que lo mejor es mandarlo todo a la mierda, pero le miro y me doy cuenta de lo importante que es en mi vida y lo mucho que me quiere y pienso que hay mucha gente mucho peor que yo y me siento fatal por quejarme cuando tengo muchas cosas que muchos no tienen, y vuelvo a sacar fuerzas para tirar adelante y disfrutar de mi vida como es ahora, sacar el lado positivo, aunque, como le pasa a Liza Minnelli en Cabaret, no pueda evitar soñar a veces con el maldito dinero.

lunes, 19 de abril de 2010

Los amores de mi vida: Garru (Primera parte - Primera despedida)

No creo que haya sólo un “amor de mi vida”, para mí, todos los chicos a los que he querido o de los que he estado enamorada son el amor de mi vida. Todos los que me han hecho pasar noches en vela pensando en ellos, son el amor de mi vida. Unos te marcan más o menos, otros forman parte de tu vida más o menos tiempo, pero todos en su momento, han sido el amor de mi vida. Cada uno significa una cosa por algún motivo: está el amor platónico e idealizado, el correspondido pero imposible, el no correspondido, el primero que te descubre el sexo, el primero con el que aprendes a querer, el que más tiempo ha estado en tu vida, el que más te hizo llorar…Así que de vez en cuando os hablaré sobre ellos, sobre los amores de mi vida, sobre los chicos que me han hecho suspirar de amor en algún momento.

No sabía si contar mi historia con Garru, pues esta merece ser contada por un erudito de la escritura, por el mejor poeta del mundo. Merece que su relato plasme toda la belleza que contiene, que se cuente tal y como es. Y yo no sé si seré capaz de hacer que los que leen se hagan una idea de lo que pasó, de lo que sentí, de la huella que me ha dejado esta historia, de lo desgarrador de tener el corazón dividido, de lo que aún siento por Garru...Ahora mismo, contándolo, me duele el pecho, es dolor físico, me duele cada vez que pienso en él. Sí, me duele, no es emocional, no es metafórico, es físico, me duele el pecho.

Bueno, para empezar, lo de Garru viene de garrulo, y es que el prota de esta historia es un chico de la ciudad andaluza donde más garrulos/quillos/cholos hay por metro cuadrado. Así que sí, Garru es un garrulo, pero también el hombre que mejor me ha tratado jamás, la persona más cariñosa, detallista y protectora con la que he estado. Garru es de los que sabe cómo tratar a una mujer. Así que ni el dinero, ni los títulos universitarios, ni el barrio en el que vives…son garantía de nada, puedes ser un garrulo, y a la vez UN HOMBRE CON MAYÚSCULAS. Además ha sido la única persona por la que me he planteado abandonarlo todo, ciudad, familia, amigos, trabajo... y empezar una nueva vida a su lado.
Pero a veces el amor no basta, y por mucho que dos personas se amen...

...

Mis dos abuelas son de Andalucía, la paterna de un pueblo en la montaña (llamémosle Montaña), y la materna de una pueblo de playa (llamémosle Playa). Desde que dejamos de llevar pañales, en verano mis padres nos mandaban a mi hermano y a mí con las yayas, y pasábamos la mitad de las vacaciones en cada sitio. Mis recuerdos más bonitos de la infancia y la adolescencia son de Playa y de Montaña, de los amigos que aún conservo de ambos sitios. Y es que los pueblos, los amigos y los amores de verano, tienen algo especial, más especial cuanto más lejos están de tu ciudad, cuanto más horas de coche cuesta llegar a ellos.

Un día, en Playa, pasamos de hacer cabañas en el descampado y de jugar a sangre y al pilla pilla en la calle, a comer pipas en el parque, a ir solos a la playa y a tomar helados en los bares, y hasta a empezar a frecuentar el pub del pueblo. Era el verano del 97, yo tenía 13 preciosos años.

La primera tarde de ese verano que fuimos al parque apareció Garru en su Variant, (un ciclomotor que parece más una bici con motor, pero para nosotros era una Harley) con ese aire chulesco que le caracteriza. Y es que a los 17 años en Playa, o eres un poco chulo, o no eres nadie. Garru era amigo de un amigo de la pandi, y a partir de ese día, empezó a venir con nosotros siempre, y por cierto se hizo muy amigo de mi hermano, ellos dos eran de los mayores del grupo.

Garru y yo empezamos a tontear como tontean los adolescentes, “chinchando” al otro, “desconcertando”… Y Garru lo hacía tan bien, que no sabía si estaba loco por mí, o le caía fatal y me odiaba (aunque en el fondo, muy en el fondo, intuía que era lo primero). Un buen día, prácticamente nos obligaron a que Garru me llevara a dar un vuelta en la Harley..ais…en la Variant. Y a 50km p/h, mientras el viento peinaba mi melena, Garru giró un poco la cara, lo suficiente para que le escuchara, pero seguir viendo la carretera y me dijo….
- Entonces, ¿te molo o no? (ej que Garru es chulo hasta pa eso).
- Síííí!!. - Le dije, aunque de la emoción no sé ni cómo me salieron las palabras.

Garru paró la moto, nos bajamos, y empezamos con el tira y afloja: él sentado en la moto, yo de pié, al lado, acariciando con una mano el manillar. No recuerdo qué broma me hizo como para enfadarme, sólo recuerdo que me hice la ofendida e hice el amago de marcharme, pero él me cogió del brazo y me atrajo hacia su cuerpo, y ahí, bajo la luz de la luna, con el sonido de las olas del mar como banda sonora, nos fundimos en un larrrrrrrgo y mágico beso…

Ese beso fué el primero de infinitos, pero nunca suficientes. A partir de ese día no nos separamos, y repartíamos nuestro tiempo entre la pandi, y pequeños ratos a solas. Los dos estábamos en una nube, estábamos, lo que se dice enamorados. Pensaba en él las 24h del día, el tiempo a su lado pasaba volando, y me sentía la persona más feliz del mundo. Era tan cariñoso y tan divertido, que si tuviera que quedarme con una una imagen, la imagen más característica de aquellos días, sería esta: a nosotros dos, mirándonos, no con una sonrisa en la boca, sino con una carcajada. Garru fué mi primer amor, por lo menos la primera vez que era real. Mi primer novio…paseos por la playa, paseos por el parque, muchos besos, algunos calentones, muchas risas, los primeros te quieros, infinitas caricias…

Sí, vivimos el típico amor de verano, la típica historia de la chica de fuera con el chico de pueblo, y además el primer amor para ambos… Peeeero es lo que tienen los amores de verano, que el enemigo setiembre no perdona. Y así llegó septiembre, y rompió el encanto. Esa fué la primera de 7 despedidas. Recuerdo que mi hermano me tuvo que arrastrar del brazo, porque era incapaz de despegarme del cuello de Garru, y él, con los ojos vidriosos y tragando saliva, aguantaba las ganas de llorar que yo no podía reprimir.

Historia de un chat: Segunda parte

Salí del ciber, histérica, con el móvil en la mano y su teléfono apuntado en un trozo de papel. Quería hablar con él, pero también tenía mis reservas así que esperé a que él diera el paso.

Ring ring

¿Sí?/Soy D (tenía una voz bonita, pensé)/Yo soy H (silencio incómodo)/Tenía ganas de hablar contigo/(Me siento rara, nada tiene sentido). Oye, tengo que colgar. ¿Hablamos luego?, le digo/Vale, pero esta noche tengo una cena, ¿te llamo a las 12?/Vale/ Adiós/Adiós.

Cuando iba hacia casa tenía una sensación de vergüenza extraña. ¿Qué hacía hablando con un desconocido? ¡Qué absurdo! Decidí que se había acabado el juego. Cuando me llamara por la noche hablaría amablemente con él y le pondría alguna excusa para estar ilocalizable unos días y que todo se acabara por sí solo.

A las 12 me empecé a revolver en el sofá. Llevaba desde hacía diez minutos con el móvil en la mano y hasta mi madre me preguntó con curiosidad qué llamada estaba esperando. A las 12.15 pensé, Mejor si no llama. Pero a las 12.30 ya estaba molesta. ¿Por qué no llama?...Es por mi...Mi voz le habrá parecido horrorosa...No tendría que haber colgado de esa manera. A la 1.30 me di cuenta de que no me iba a llamar y frustrada conmigo misma porque me afectara tanto, apagué el móvil y me fui a dormir.

Al día siguiente, después de un buen rato dándole vueltas decidí ir al ciber, entrar con un nick diferente al habitual y espiar a ver si estaba. No sé porqué, pero necesitaba preguntarle porqué no había llamado. Cuando me conecté vi enseguida la identidad pactada que habíamos acordado dos días atrás. Me empezaron a sudar las manos. No sabía qué hacer. Todavía estaba enfadada y al fin y al cabo, si no había llamado, por algo sería. Qué iba a hacer yo, ¿arrastrarme yendo detrás de él? Entonces vi su mensaje. Un mensaje spameado en la ventana general del chat: Necesito hablar con hjftbv. ¿Estás ahí?

Le abrí un privado:
¿Por qué no llamaste?/Perdí el móvil en el restaurante/(Guardo silencio. No sé si creerle o no)/ LLevo dos horas aquí esperando. Quería decirte que tu voz me pareció muy bonita/(Sentí un escalofrió por la espalda)/He pensado que, si te parece bien, podríamos enviarnos una foto, me dijo.

Acepté. Quizás era una locura. Quizás no tuviera sentido, pero me gustaba. Así que decidí quitarme los prejuicios de encima y dejarme llevar.

Durante cuatro días (mientras esperábamos nuestras respectivas cartas) no dejamos de hablar por el chat y por teléfono. Una parte de mi me decía, esto no es real, pero el cosquilleo en el estómago era verdad. Estaba ahí, y no lo podía negar. Entonces llegó la carta. Tenía miedo de abrirla y sentir repulsión. No es que necesitara que fuese el tío más guapo del mundo, pero sí que me dijera...algo. La abrí. Me quedé un rato mirándo la foto, sin saber si me gustaba o no. Era guapo, más mono que guapo. Tenía una sonrisa bonita. Pensé que era una buena reacción, así, de entrada, y le llamé para decírselo:

¡Hola! Solo quería...quería decirte que he visto tu foto. (Esperé. No sabía bien qué decir, ¡pero tenía que reaccionar rápido o iba a pensar mal! Se me adelantó)/Yo también he visto la tuya. Eres preciosa.

Si quedaba algún muro, algún bloqueo que me impedía creer en lo que estaba viviendo, desapareció. Ahora solo pensaba en cuándo podría conocerle. Sabía que encontrarnos podía ser el final de aquello, al fin y al cabo, sólo nos conocíamos desde hacía una semana, pero necesitaba verle. Dudé. Todavía podía ser un psicópata. Y luego pensé, ¿me habría dado el teléfono de su casa si lo fuera? Me lancé y el aceptó. Tres días después, en una ciudad a mitad de camino, nos encontramos.

viernes, 16 de abril de 2010

Historia de un chat: Primera parte

Octubre de 2002

Acababa de dejar una relación de dos años y mi vida emocional estaba demasiado...tranquila. Así que decidí echarle un poco de sal y a falta de ligues a la vista (sí, lo reconozco, con 20 años a veces salía a ligar), empecé a chatear por internet. La verdad es que en aquel momento me daba mucha vergüenza reconocerlo "Internet es para antisociales, marginados y raritos", decían, pero yo me lo pasaba bomba tonteando sin complicarme la vida ni tener que dar explicaciones de nada.

Una tarde, ahí estaba yo, con mi bolsa de pipas y mi botella de agua para no tener que moverme ni un segundo de la pantalla, disfrutando de una tarde intensiva de chateo, cuando entre las doscientas ventanitas de tíos/tías/lo que fuera que se te abren con solo decir, "hola, soy una chica de 20 años", apareció un nick que, no sé porqué, me llamó la atención.

En dos horas y media ya sabía su nombre: D, de donde era: M, su edad: 22, profesión, estudios, comida favorita, gustos musicales, aficiones, equipo de fútbol, mejores amigos, nombre de la última exnovia, número de hermanos/as, tío predilecto y no sé que más cosas, todo si es que no era un psicópata que me estaba vendiendo la moto con perversas intenciones. Yo soy muy miedosa (ví El exorcista con 22 años y dormí en el sofá, televisión encendida incluída, durante una semana), pero en aquel momento ese chico simpático, estupendo y maravilloso que, según decía, media 1,80, ojos verdes (mi obsesión por los ojos verdes aún no había empezado), deportista y estudiante universitario, me pareció lo más inofensivo del mundo. Así que quedamos para hablar otro día, mismo chat, misma hora, identidad pactada.

Recuerdo esa tarde. Había soñado con él y estaba nerviosa. Aunque era consciente de que todo era un juego y no dejaba de repetirme Ni siquiera le conoces, a saber si en la realidad te gustaría también, yo, que soy muy fantasiosa, no quería pinchar la burbuja en la que me había metido. Aún así, mientras iba de camino al ciber (sí, para más muestras de mi locura ni siquiera tenía internet en casa), intentaba convencerme a mi misma de que no me iba a obsesionar, ni iba a exagerar las cosas. Iría, hablaría y no volvería más.

Seis horas de chat después, confesiones de atracción incluídas, intercambiamos los teléfonos. Por fin iba a oír su voz.

miércoles, 14 de abril de 2010

Bipolaridad

Hera se ha quedado en blanco, y yo estoy en uno de “esos días”. No, no tengo la regla. “Uno de esos días” en los que una cantidad inmensa de sentimientos se agolpan dentro de mí. Quiero decir un montón de cosas, pero no sé por donde empezar.

Quiero decir a la gente a la que quiero, que les quiero. Ya que estamos, Hera, te quiero. La verdad es que estoy llena de amor, quiero mucho a muchos. Llámalo impulsos nerviosos, llámalo alma, sea lo que sea, es amor.

Quiero gritar que el ser humano está podrido: ¿cómo se puede decir que el celibato es la causa de la pederastia de los putos curas? Si estoy más salida quelcantounamesa, antes me follo a un mono, o cuelgo la sotana, pero no cometo ese tipo de atrocidad, ni la encubro, que para mí es lo mismo.

Es todo tan bipolar, hay tanta belleza en el mundo y a la vez tanto horror. Hay tanta bondad y a la vez tanta crueldad.

Y hoy siento que hay más porquería de la que queremos ver, que hay más gente cabrona que personas. Y es que sólo tenemos que ser eso, personas. No tenemos porqué ser perfectos, sólo eso, personas.

Pero no, el mundo está lleno de monstruos. No diré animales, porque ni los animales, ni la madre naturaleza, cometen las atrocidades que cometen algunos monstruos con cuerpo de hombre o mujer.

Joder, es que hay que ser malo…

?







martes, 6 de abril de 2010

He visto un fantasma

El viernes vi un fantasma. El de mi ex, que no es ex-novio porque lo nuestro no fue una relación, ni un rollo. Fue una pérdida de la cabeza, enamoramiento enfermizo, atracción fatal. Y es que por él me volví loca, pero no de amor, si no loca de verdad. No le entendía, ni él a mi. Cada día parecía que lo que nos unía nos separaba más rápido. Nos hacía más daño y antes de ser consciente de todo lo malo que tenía nos separamos y yo me quedé pensando en lo que podría haber sido. Y en sus ojos. Sus ojos verdes, de un color que desde entonces significa para mi la atracción más irracional e incontrolable, como la que sentía entonces.


El viernes vi un fantasma. ¿Qué coño hace en mi gimnasio si él vivía en un pueblo fuera de Barcelona y yo vivo justo al otro extremo de la ciudad? Me quedé en estado de shock. Muchas veces había imaginado cómo sería encontrarle de nuevo, pero nunca, jamás, pensé que sería en esa situación, así que al principio me pareció imposible. ¡Pero es que parecía él! Ya me ves por el gimnasio, entre la cinta de correr y la zona de estiramientos, mirándole disimuladamente con un nudo en la garganta. Y mi chico ahí, sonriéndome. ¡Argggg! No acabamos bien, ni mal. Simplemente se acabó de tajo, sin tiempo para explicaciones, así que no me atrevía a acercarme y a distancia, después de siete años sin verle, no podía estar segura de si era o no. Me sentía absurda, ridícula por darle importancia a una tontería así y mientras me dirigía a las duchas, decidida a no averiguar si era o no él, me alegré de haber borrado su número de teléfono años atrás.


Al final mi chico y yo volvimos a casa. Por el camino le expliqué lo que había pasado y hablamos del tema. Le dije que no sentía nada por él, lo cual era completamente cierto, solo que era tan extraño que me sentía un poco raro. Casi me daba risa. A saber si era él o no, y si era me daba lo mismo. ¿Acaso había sacado algo bueno de él?


Ya en casa, distraída con mis cosas, me olvidé del tema. Al cabo de un rato oigo que suena el teléfono, abro el buzón de mensajes, veo un número desconocido, me sudan las manos. Leo el sms: ¿Vienes a menudo?

jueves, 1 de abril de 2010

Quiero el cuento de hadas

¡Hartica me tiene!
No debo escribir esto ahora, porque estoy caliente, y yo soy muy impulsiva, y luego me arrepiento de las cosas, y cuando me calmo lo veo todo de otro color completamente.

Pero ahora lo veo así: el amor es una putada. Mientras dura el enamoramiento y todo son mariposas, es lo mejor del mundo, pero con el tiempo, cuando el enamoramiento da paso al amor, al cariño a la complicidad, hay que hacer unos esfuerzos enormes por mantener viva una relación…¡Y estoy harta!
Quiero que todo vuelva a ser de color de rosa, juer, quiero el cuento de hadas… Pero así es la vida real, dura, contradictoria…

Un amigo me dijo una vez que yo no podría estar mucho tiempo con alguien, porque como soy tan apasionada y bla bla bla, me costaría estar con alguien cuando la relación se apaciguara y entrara en la fase de monotonía…cuando ya, estar con la otra persona, no fuera lo más emocionante que me hubiera pasado nunca…Me decía que al final, pasaría por el aro, como todos, por la hipoteca, los hijos y demás, pero me costaría más que a nadie.
Pues puede que tenga razón. Quiero a X, pero necesito más emoción…
Quizá llevamos mucho tiempo juntos, quizá empezamos muy jóvenes, quizá no me da lo que realmente quiero, quizá estoy muy cansada, quizá de todo un poco…

Acabo de tener una minidiscusión con él por teléfono, hacía muchas semanas que no discutíamos y que estábamos en la nube otra vez. Y no sé si os pasa, ni qué significa, pero ahora tengo ganas de abrazarle con desesperación y de mandarle al carojo, a la vez, así, tojunto…
Y no sé qué quiero hacer más con más fuerza, si lo primero o lo segundo, pero no saberlo es angustioso…
Es como si tuviera doble personalidad: la primera, enamorada aún , quiere seguir luchando por su amor, y seguirle, hasta el infinito y más allá, y la otra quiere salir corriendo, y gritar, gritar fuerte, y luego respirar, y seguir respirando, y caminar, caminar sola…

¿Soy una cobarde?Y si creo que soy una cobarde, ¿es porque realmente quiero hacer los segundo?¿O para lo primero también hace falta valor?

En dos horas veré a X, y debo ir en son de paz, porque hoy no tengo fuerzas para discutir…hoy sólo quiero dormir…

miércoles, 31 de marzo de 2010

Manías

Magustau eso de explicar las manías, así que ahí van las mías:

- Me lavo constantemente las manos.
- Si algún día no me lavo el pelo, me lo recojo. Nunca lo llevo suelto si no está recién lavado.
- Siempre me levanto con el pie derecho. Duerma en el lado de la cama que duerma (que me da igual el que sea) siempre apoyo primero el pie derecho en el suelo.
- Si duermo con alguien, me pego a la persona, y si es mi amore, le echo la patica
- Lo último que hago por la mañana antes de salir de casa para ir al trabajo es desayunar, cuando ya me he duchado, lavado los dientes…
- Nunca salgo de casa sin rímmel, algo de colorete y cacao, aunque todo muy discretito. Excepto cuando voy al trabajo, que llego con la cara lavada. Como llego la primera y hasta un par de horas después no llega la gente, tengo tiempo de ponerme el rímmel y demás en la oficina, y así gano unos minutos en casa.
- Siempre que conduzco voy escuchando música, nunca conduzco en silencio.
- Después de comer, siempre me echo algo dulce a la boca, excepto si el postre ya era goloso, y casi siempre es chocolate.
- Excepto si estoy exhausta, no puedo dormir si no leo algo antes de acostarme.
- Siempre empiezo leyendo el periódico por la contraportada, y luego voy al principio.
- Me muerdo las uñas.
- Siempre quito la nata de la leche, me da mucho asco, nunca le pongo azúcar, sólo cola cao.
- Sólo bebo coca cola cuando como paella o fideuá.
- Cada día miro mis cuentas bancarias, como si tuviera la esperanza de que me va a crecer el dinero por arte de magia o el temor de que me desaparezca (desde que una vez me descontaron cosas que no debían y me costó que me lo devolvieran)
- Entre semana, no bebo agua a partir de las 18.
- Sólo me subo a la bici estática si dan algo en la tele que me mole, y como no me gusta casi nada…juas juas juas
- Nunca apago el móvil, ni de día ni de noche, excepto cuando me echo una siesta (que no pasa a menudo), entonces no dejo que nada ni nadie me moleste.
- Siempre estudio con las persianas bajadas, sea la hora del día que sea, y la luz de la lamparilla.

Seguro que me dejo mogollón…