jueves, 6 de mayo de 2010

Querer o no querer, dats de cuestion

Todos sabemos qué es estar enamorado, bueno, todos los que lo hemos sentido, sobre eso no hay duda. Pero, después, el enamoramiento da paso al amor, al cariño, al apego, al compañerismo. Ese proceso es vivido por cada persona de manera diferente, hay quien lo vive a los 3 años (según algunos estudios esa es la media), hay quien lo vive al año, y los más afortunados sienten mariposas por su pareja toda la vida…Pero, una vez sufrimos ese proceso, el paso del enamoramiento al amor, cuando ya más que estar enamorados, queremos a nuestras parejas, la línea que separa el querer (de amar) y el querer (de simple querer como quieres a tu amigos, a tu hermano, a cualquier persona…) es muy fina y a la vez muy difusa.

¿Amo a X o le quiero? Una vez leí que si tenías que preguntarte si quieres a alguien, es que no le quieres. Y yo no me lo pregunto, yo sé que quiero a X, mucho además, muchísimo, el problema es que no sé de qué manera le quiero, o más bien si quiero quererle.

Esta semana hemos tenido problemas, y mirando al futuro, realmente no me veía con X, no me veo dentro de 10 años a su lado, pero en cambio, soy incapaz de imaginarme mi presente sin él. No imagino mi vida sin volver a ver su sonrisa, sin volver a sentir sus abrazos, sin volver a sentir que me aburren sus chapas (es que hasta lo malo engancha, oiga), sin que me vuelva a coger de la mano, sin volver a sentirlo dentro de mí…

Supongo que sí, que amo a X, el problema es que no me conviene, porque sé que no seré feliz con él… Y es que, a veces el amor no basta. Por mucho que quieras a alguien, a veces ese alguien no te conviene… Jodido X, ¿porqué te querré tanto?...

miércoles, 5 de mayo de 2010

Mi novio es un cerdo

No, no en el sentido de guarro, puerco, marrano o capullo salido…Es un cerdo porque, como a los cerdos, le encanta revolcarse en la mierda. Disfruta impregnándose de porquería.
Quizá estoy siendo un poco bruta o demasiado dura, seguramente las dos cosas, pero es que no puedo más con esa actitud. Le cuesta pasar página, de una grano de arena hace una montaña, joder, parece que le guste estar mal. Quizá yo me paso porque me sitúo en el otro extremo, pero es que la vida es demasiado corta como para encasquillarse en un problema.
A ver, si ya hemos hablado de eso, ya ha pasado lo otro, ya está solucionado aquello, ¿porqué tienes que seguir amargado? ¡No lo soporto!

A veces creo que lo que le pasa es que no ha tenido suficientes problemas en la vida, problemas de verdad…No quiero ir de víctima, pero la verdad es que X ha tenido una vida bastante fácil, y quizá por eso ahora se ahoga en un vaso de agua, quizá por eso es incapaz de relativizar las cosas…

Yo soy una persona súper positiva, por lo menos me lo propongo con todas mis fuerzas, y creo que lo consigo. De hecho la mayoría de personas que me conocen dicen admirar eso de mí, y la verdad, me siento orgullosa de ello. Y cuando alguien se queja de vicio, me cabrea…Vale, ya sé que para cada uno sus problemas son importantes, sé que en eso estoy totalmente equivocada y tengo una actitud intolerante, pero me sale así, no puedo evitar que me fastidie…

El otro día X me hablaba indignado sobre los males del capitalismo bla bla bla, y que mira si te compras un piso acabas pagando nosecuantos intereses bla bla bla que si hemos de hacer algo bla bla bla, y yo, que ya estaba hasta el moño de oírlo (joder, si no quieres pasar por el aro como el resto de gente pues no te compres un piso, vete de alquiler, o hazte una cabaña en el monte, pero no me des más la brasa coño) pues le dije algo así como que no tenía yo ya suficientes problemas como para luchar por cambiar el sistema. Se lo dije bien, con paños calientes (aunque en verdad pensaba lo que he puesto entre paréntesis), y de verdad que ha sido la única vez que no le he seguido el rollo y no le he querido escuchar, pero es que ya estaba harta de sus quejas. ¡Pues va el tío y me dice que cuando me conoció yo quería cambiar el mundo! ¡Que qué me había pasado!¿¿¿¿????Diossssssssssss, ¿te lo explico o te lo cuento?

Así que lo peor de todo no es que X se revuelque en la mierda y vea sus problemas con una lente de aumento, lo peor es que para él, el resto de problemas del resto de la gente son una nimiedad…

lunes, 3 de mayo de 2010

La bicha de mi abuela

Mi abuela materna es mala. La paterna es metomentodo, manipuladora, algo cabrona, pero no es tan mala.

Mi madre, que por razones que no vienen al caso tiene que vivir con ella, es una persona enferma, frágil, y aunque egoísta en ocasiones, es incapaz de matar a una mosca. Además siempre se ha preocupado por mi abuela, aunque esta no se lo merezca porque que se pasa la vida intentando joder a mi madre, haciendo y diciendo cosas que sabe le hacen daño. Por eso, el día que mi madre salga de esa casa, toda mi familia materna dejará de existir, parasiempre. Mi abuela, tíos, primos…Sé que no todos tienen la culpa de las cosas chungas que han pasado y que jamás les perdonaré (como algunos de mis primos) pero mira, daños colaterales…total, apenas hemos tenido relación…

Mi abuelo paterno era un santo, recuerdo que mi abuela y mis tíos le trataban fatal, lo ridiculizaban en público, se reían de él, y lo peor, animaban a los demás a hacer los mismo...

...

Tengo una teoría: cuando eres un infeliz, estás amargado, te sientes desgraciado…te vuelves malo e intentas joder a los demás:
1. Para igualar al resto de personas contigo, y ya se sabe mal de muchos…
2. Porque vertiendo tu mierda en los demás aligeras peso.
Si al ser un desgraciado le sumas ser un cazurro y un animal (en el peor sentido de la palabra), pues ya tienes a una persona malvada.

Como mi abuela sabe lo que pienso, y las verdades ofenden, aprovecha la mínima ocasión para decir: “…y a los que piensan que soy mala me los paso por la raja del coño”.
Esa es mi abuela.

sábado, 1 de mayo de 2010

Anécdota II

Hace cinco años...

Me levanto de mal humor, cansada y agobiada. Entonces fumaba y al descubrir que no me queda ni un solo cigarro y que mis compañeros de piso no están, decido bajar al bar de abajo a comprar tabaco casi tal y como me había levantado: sin duchar, despeinada y vestida con cualquier trapo.

Yo: Buenos días, ¿me puede cambiar este billete de 20€?
Camarero: La verdad es que no nos va demasiado bien.
Yo: (pongo cara de asqueo)
Camarero: Lo siento.
Yo: ¿Cuánto vale un croisant?
Camarero: 1,5€
Yo: Vale, pues póngame un croisant.

El camarero me mira con cara de pocos amigos y me empieza a increpar que así no funcionan las cosas, que no puede ser, que no sé qué, que no sé cuántos.

Yo: ¿Me pone un croisant o no?

El camarero no me responde, me pone el croisant de mala leche y con el cambio (ese que tan mal le viene darme) saco tabaco de la máquina.

viernes, 30 de abril de 2010

Los amores de mi vida: El Soco

El Soco era socorrista de la piscina del pueblo de mi padre, un pueblo de Andalucía, que como ya dije, llamémosle Montaña. Él también es de fuera, va al pueblo en vacaciones porque su familia es de allí.
Todas las niñas del pueblo, foráneas o Montañeras, soñábamos con Soco (y más de una lo seguimos haciendo) porque Soco…Soco es mucho Soco. Tiene un gran carisma, atrae a mujeres y hombres por igual. Está en todas las fiestas, es inteligente, guapo, súper divertido…y en verdad poco más puedo decir de él, porque realmente, no lo conozco, realmente sé pocas cosas sobre sus sueños, miedos, problemas, ilusiones…Por lo tanto sé que lo tengo totalmente idealizado, pero no puedo evitar sentirme muy muy atraída por él y pensar que es perfecto para mí.
Hace años, cuando pasábamos todas las vacaciones del año en el pueblo, Soco y yo pertenecíamos al mismo grupo, sólo que yo era la pequeña, y él el mayor, 6 años más que yo. En alguna ocasión siendo muy jóvenes (sobretodo yo) nos dimos 4 morreos, pero al final siempre acababa follando con alguna otra del pueblo…porque al fin y al cabo, 6 años siendo tan jóvenes se notan mucho, y yo a su lado era una cría.
El caso, es que Soco me ha creado una especia de trauma, porque cada vez que le veo, poco estos últimos años, y aunque ya cada uno tiene su pareja y su vida y ya no hay pandis, me siento pequeña, de repente hago una regresión al pasado y siento que tengo 13 años otra vez, y babeo por Soco, que babea por otras…
A su lado me vuelvo insegura, torpe…acabo diciendo justo lo que no quiero decir…Si me habla me pongo roja, soy incapaz de seguirle una broma…me hago muy muy pequeña… Realmente me trastoca, me perturba, me desmonta...
Yo creo que lo me hace falta es follármelo para dejar de idealizarlo….o para acabar de enamorarme del todo…pero bueno, tendrá que ser en otra vida…

jueves, 29 de abril de 2010

De coches

Tengo un coche de 1995, así que, como dice mi abuela, “echarle cuentas”…tiene 15 años, y espero que me dure muchos más porque no podría comprarme otro, y lo necesito. Lo necesito porque entre el trabajo y la facultad, lo que no me sobra nunca siempre es el tiempo (Estopaaaaa) así que todo el tiempo que le rasco al día moviéndome en coche, en vez de en transporte público, bueno es. Para moverse por el centro lo más rápido es el metro, pero ni vivo en el centro, ni trabajo en el centro ni la facultad está en el centro.

El caso es que como es tan viejo he tenido que llevarlo algunas veces al mecánico, y yo creo que la mayoría son uno estafadores hijos de puta que me ven cara de tonta y se intentan aprovechar…Siempre intentan sacarme la pasta, y en alguna ocasión si no hubiera intervenido mi padre, me la hubieran metido doblada.

El año pasado, como no estaba muy contenta con los mecánicos a los que anteriormente había ido, le pedí a un amigo que me recomendara uno, y allí que me fui, toda confiada yo, porque mi colega me dijo que ese mecánico era bueno y no era caro, una joya vamos. Pues resulta que me llama el tío y me dice que le ha hecho nosecuantas cosas al coche, y que todo sube unos 600€. Yo flipé, porque según mi padre, que sabe muy mucho, me dijo que sólo había que cambiar las pastillas de freno y no recuerdo qué más. Total, que me acerqué al taller con mi padre y qué casualidad que ya no eran 600€, ¡sino 250€! El tío se pensaba que era idiota y me iba a estafar 350€.

Luego mi padre le pidió la factura y por lo visto el listo se quería escaquear, supongo que para no declarar…

- Papa: hágame la factura
- Mecánico: no puedo
- Papa: ¿Por qué?
- Mecánico: ofjsd´slakgjarlg (ahora mismo no recuerdo qué le dijo)
- Papa: hágame la factura.

Así, sin más, el tío la hizo como un rayo. Si se la pido yo, fijo que no me la hace ni suplicándole, y mi padre, con su voz, su calva y su bigote de cuéntame, sólo tuvo que insistir una vez…

Y es que eso es lo malo de ser tía, que se piensan que no sabes cambiar una rueda o echarle aceite al coche…Pues yo sí, ea. Porque aunque mi padre aún tiene un regustillo machista, soy su nena, y su nena tiene que ser la más lista, y sobretodo su nena no tiene porqué depender de nadie (y menos de un tío), así que cuando me saqué el carné de conducir me hizo un cursillo intensivo sobre mecánica, lo básico: el agua, el aceite, el aceite de la dirección, cambiar ruedas, cambiar la batería…

En fin, que me enrollo ¿alguien conoce un buen mecánico?

miércoles, 28 de abril de 2010

Historia de un chat: Tercera Parte

Yo estaba nerviosa. Después de cambiar la reserva del hotel tres veces (primero dos habitaciones, luego una habitación y definitivamente, después de hablarlo y de que D me dijera "si estás más tranquila coge dos habitaciones", eso hice). Tenía 20 años recién cumpliditos así que le dije a mi madre que me iba de fin de semana con unas amigas para que no me dijera nada, previo aviso a mis amigas por si mi madre llamaba, cosa improbable ya que confiaba mucho en mi (ingenua...).

Un viernes a las cuatro de la tarde me pongo en marcha. Sabía poco de él, a penas nos conocíamos y me gustaba, pero empezó a entrarme una sensación de agobio un poco extraña. ¿Y si no te gusta y tienes que aguantarlo todo el fin de semana? ¿Y si se pone pesado? ¿Y si...? Lo cierto es que mi cuento de hadas empezaba a desmoronarse antes de empezar, como si la idea en mi imaginación de enamorarme de alguien que no conocía y encontrarme, a medio camino de nuestras dos ciudades, fuera lo que realmente me emocionaba de la situación, más que el hecho de que sintiera algo especial por él. Aún así decidí no adelantarme a los acontecimientos. Al fin y al cabo, no nos habíamos jurado amor eterno.

LLegué al hotel y cuando deshice la maleta le llamé por teléfono. Estoy aparcando, me dijo. La espera fue extraña, pero más extraño fue abrirle la puerta de mi habitación (justo enfrente de la suya) y verle por primera vez. Era exactamente igual que la foto. La misma cara, la misma sonrisa...la misma falta de química. Cuando vi su foto me sentí reconfortada porque no me pareció un monstruo (lo sé, suena muy cruel, pero ya me entendéis, no necesitaba que fuera una belleza pero sí que me dijera alguna cosa), pero como ya expliqué faltaba ver si en persona había química, ese no sé qué que te hace acercarte a alguien, mirarle sin razón. Y no lo hubo.

Aquella noche salimos a cenar, en plan muy distendido, sin presiones. Entonces pude constatar que era muy simpático y siempre estaba sonriendo. Lo pasamos bien, diría que parecíamos dos buenos amigos que tienen muchas cosas que contarse y ya está, lo que me tranquilizó mucho porque otra cosa me hubiera hecho sentir incómoda en ese momento en el que intentaba averiguar si podría o no sentir algo hacia él. Después de la cena y una copa, como estábamos cansados del viaje, nos fuimos a dormir cada uno a su habitación.

El sábado se presentaba bien. Hicimos un plan turístico y yo me sentía animada, pero mientras pasaban las horas las cosas empezaron a ponerse raras. D, como ya he dicho, era muy simpático y educado, me sentía a gusto con él, pero pronto empezó a cambiar de actitud y a mostrarse extrañamente caballeroso. Demasiado caballeroso. Vale, sé que los hombres que leéis esto diréis "Nunca os ponéis de acuerdo, que si mucho, que si poco", pero lo cierto es que yo nací en 1982 y aunque agradezco (más bien exijo) que me traten con respeto, no me gusta que me abran la puerta de cada sitio al que voy, ni que me lo paguen todo, ni que me cedan siempre el mejor asiento, ni de que me hablen del amor romántico como si estuviéramos en una novela del siglo XIX. D era un poco así. Intentaba alagarme contínuamente, mostrarse agradable, pero para mí el tono era excesivo y su actitud empezó a empalagarme y a agobiarme.

Esa tarde intentó ponerse cariñoso conmigo, eso sí, de forma muy elegante, nada de magreos inesperados o frases calientes en plan rollo de fin de semana. No, era más bien...que si te paso el brazo por el hombro, que si se aparto un cabello de la cara, que si "sabes, me pareces muy guapa", que si, "cuánto me alegro de haberte conocido"...Y yo allí, a su lado, con cara de circunstancias porque con cada frasecita me traía menos, con cada gesto me parecía que teníamos menos en común, que aquello no funcionaría, y el pobre, erre que erre, pero con tanta delicadeza que haber quien le decía, "mira, que yo me alegro de haberte conocido pero no en el mismo sentido que tú. Que vamos, que no hay química y mejor que seamos amigos". Pues no me veía capaz, la verdad, de decirle eso. Me acobardé. Si hubiera sido valiente habría dado la cara y se lo habría dicho, pero la verdad es que una parte de mi quería creer que podía sentir algo más. Que nuestras conversaciones por teléfono habían significado algo y que sólo me sentía así por el shock de la situación.

Así llegamos a la cena. Después a la copa. Y después al hotel. Como mi actitud con él, a pesar de no ser muy cariñosa, tampoco era de un cardo borriquero, D siguió con su actitud melosa toda la noche, convencido de que lo que me pasaba es que era muy tímida y que por eso estaba tan cortada. Entonces, saliendo del ascensor, cuando estaba a punto de darle las buenas noches, me dijo: "Tengo una sorpresa preparada para ti, espera en mi habitación a que te avise". Me entró un ataque de pánico. No sabía qué esperar, pero por el tono igual me lo encontraba con un tanga de leopardo. En serio, me entró mucha ansiedad mientras esperaba en su habitación, dando vueltas como una loca, hasta que decidí que era absurdo, que seguramente sería un regalo o un detallito sin importancia, y que no debía sacar las cosas de contexto.

Al cabo de unos minutos llamó a su habitación, donde estaba yo. Me esperaba sonriente con un pañuelo en la mano. Se me puso un nudo en la garganta. A pesar de eso, decidí no decirle nada, no, al menos, hasta ver la sorpresa. Me vendó los ojos y me empujó lentamente hacia la otra habitación. Lo sentía detrás de mi, guiándome con delicadeza y me supo mal no haberle dado una oportunidad y haberme dejado llevar, un poquito más, por la situación en la que nos encontrábamos. Entonces me quitó la venda. El corazón me dio un vuelco. La habitación estaba llena de velas alumbrándolo todo tenuemente y la cama...¡la cama estaba llena de pétalos de rosa! Quería desaparecer de allí. No podía moverme, ni decir nada. Él esperaba una reacción que no llegaba y mi cara de "¡Socorro!, de donde ha salido este tío tan cursi" empezaba a delatarme. Creedme, era muy exagerado, todo iluminado, toda la cama llena de pétalos. Y el tiempo pasaba, y yo no decía nada, y él "¿te gusta?", y yo pensando, ¡¡qué hago!! Así que con cara de espanto me senté en la cama, cogí el cofrecillo del que supuestamente habían salido las rosas y empecé a recoger los pétalos diciéndole: "¿Me las puedo llevar? Son muy bonitas...".

Imaginaos la cara del pobre que me había preparado aquello con toda la ilusión del mundo y yo allí, recogiéndolo todo, sin mirarle siquiera. En fin, que la conversación que había intentado evitar no se podía postergar más, pero en lugar de ser sincera, intenté minimizar los daños dándole las típicas excusas que suenan a eso, y que por tanto no convencen.

Hera: Mira D, que me caes muy bien, pero te veo muy decidido y yo acabo de salir de una relación...

D: Si es por eso no te preocupes, podemos ir poco a poco.

Hera: Ya, pero a mi me sabría mal que fuéramos poco a poco y al final la cosa no cuajara y que hubieras perdido tanto tiempo por mi...

(largo silencio, la mirada al suelo....)

D: A mi me gustas mucho, muchísimo. Cuando te vi ayer supe que lo que sentía por ti era real. Tengo ganas de besarte...

Se me cayó el mundo a los pies. Aquella situación habría sido el sueño de muchas chicas y yo ahí, incapaz de sentir nada, salvo un agobio in crescendo, imparable, que cada vez se agudizaba más. Decidí que tenía que ser más clara y le dije que yo no sentía lo mismo hacia él, que me caía muy bien y que me parecía guapo, que no era eso, pero que me faltaba algo y que no sabía si ese algo llegaría alguna vez o no.

D lo entendió, aunque insistía en que, quizás, con más tiempo, sin presiones, podría sentir eso que faltaba. Yo no quería ser más rotunda. Le veía triste y me daba mucha lástima, así que le dije que nos fuéramos a dormir.

Al día siguiente la cosa se espesó. Yo me levanté de muy buen humor (ya no sentía ninguna presión) y el malinterpretó mi estado de ánimo. Dimos un paseo por la playa y volvió a mostrarse meloso y atento, a mi me disgustaba esa actitud, pero ya solo pensaba en que en unas horas volvería a mi ciudad y aquello acabaría. Cuando me soltó un beso en la mejilla, así, sin venir a cuento, decidí que era hora de irnos. La verdad es que aún no era la hora que habíamos acordado, pero yo ya no podía más y adelanté la marcha. Él no quería irse, no tan pronto, pero ante mi insistencia no tuvo más remedio que aceptar. Yo volvía a estar agobiada, incluso molesta con él, "¿por qué coño me suelta un beso si ayer le dejé bien claro que no, que no quería nada con él, al menos por ahora?", así que empaqué lo más rápido que pude y con un par de besos rápidos y un "ya hablaremos" me subí al coche y me fui.

Al cabo de una hora de carretera sonó mi móvil. Vi que era D y dudé si debía cogerlo o no. No lo hice. Al cabo de unos minutos volvió a llamar y pensé que tampoco había razón para portarme como una bruja y descolgué el teléfono. Solo podía escucharle llorando al otro lado. Entonces me dijo, entre lágrimas, que le gustaba muchísimo, que verme había hecho crecer todo lo que ya sentía por mi y que no podía soportar la idea de no volver a verme. Que ya sabía que no tenía nada que hacer (aquí me rompió por dentro, la verdad), que no me culpaba, que no pasaba nada, pero que necesitaba hablar conmigo, que no se acabara todo de golpe, justo cuando más necesitaba él saber de mi.

No sabía qué hacer. Me sentía muy mal por él, pero no quería engañarle ni hacerle daño. Así que acepté. Durante unas semanas fui hablando con él, que al principio parecía conformarse con nuestras conversaciones. Luego, su actitud cambio y pasó a estar reticente, como enfadado, hasta que un día me dijo que había empezado a salir con una chica y tras felicitarle me despedí de él. Al cabo de los años volvimos a hablar alguna vez, ya entre risas, de buen rollo (siempre dije que era muy simpático), pero los dos sabíamos ya que entre nosotros nunca habría una segunda oportunidad.

lunes, 26 de abril de 2010

Anécdota

En un local de BarcelonComprobar ortografíaa de cuyo nombre no puedo acordarme...
- Hera: ponme dos chupitos de tequila.
- Camarera: son 7€ cada chupito.
Hera y Juno alucinan.
- Hera: ¿y cuanto vale el cubata?
- Camarera: 10€
- Hera: pues ponme dos cubatas de tequila

Noche de sábado

El sábado por la noche celebramos el 36 cumpleaños de un amigo, el más mayor del grupo, que nos había invitado a diez personas a cenar a su casa. A todos nos hacía ilusión, porque rara vez quedamos para cenar o para hacer algo que no sea apoltronarnos en casa de uno (son unos amigos un poquito especiales) y yo estaba muy contenta. Una amiga enóloga traía vinos buenos (me encanta el vino tinto), otra había hecho un pastel (me encantan los dulces) y, por encima de todo (que ya me ibais a enviar a algún sitio de rehabilitación para adictos a la comida) estábamos todos con ganas de pasar un buen rato.

La cena transcurrió perfecta. Conversaciones varias, risas, recuerdos, el regalo, la cena estaba deliciosa y los vinos...los vinos estupendos. DEMASIADO estupendos. El caso es que cuando me bebí la cuarta copa de tinto mi chico me avisó de que frenara un poco y yo toda ofendida le dije que me dejara en paz. Alguna razón debía tener, porque al cabo de diez minutos intenté echarme vino con el tapón puesto (me volvió a pasar otra vez un poco más tarde), me di dos cabezados contra la pared y cuando mi estómago dijo basta, fue un basta rotundo, de esos que te obligan a emigrar al cuarto de baño tanto rato que los comensales empiezan a preguntarse dónde te has metido.

Si con esto no hubiera suficiente para reconocer que sí, que vale, que estaba borracha como una cuba, los efectos secundarios del día siguiente no dejarían lugar a la confusión. Además de pasar dos horas infernales (entre las 10 y las 12 de la mañana) en las que me levanté ocho veces de la cama, fui al baño, comí algo, me mojé las muñecas, etc. todo con un mareo y un dolor de barriga monumentales, cuando por fin me levanté, si es que pasar de la cama al sofá se puede llamar así, necesité siete horas (no exagero, de 14 a 21 horas) para empezar a encontrarme mejor.

Entonces, como no podía ser de otro modo, mientras estaba en el sofá, con los pelos como si me hubiera atropellado un autobús, el pijama apestoso de todo el día y la cara demacrada, a punto de dar un sorbo a una sopita (por fin tenía hambre después de doce horas de movimientos agresivos en mi aparato digestivo), dije la mágica frase de siempre, la frase de los malos momentos y la razón obnubilada:
NO PIENSO VOLVER A BEBER NUNCA MÁS

MIS TÉCNICAS PARA HUIR DE LA RESACA (Aviso: no siempre funcionan, no hay derecho a reclamar y si no quieres tener resaca te lo digo ya NO BEBAS, es la única receta segura :P)

— Llevar un tomate de ensalada en el bolso y comértelo con un poco de sal, así a palo seco, mientras estás de fiesta.
— Llevar un iogurt y comértelo cuando estés ya de vuelta a casa, para que empiece a hacer efecto.
— Una ducha antes de irte a dormir (o dos, según el grado de borrachera).
— Tener siempre lista una bolsa de guisantes congelados para la cabeza, la barriga o lo que sea.
— Beber muchísima agua durante la fiesta (un vaso de agua por cada vaso de alcohol, así se diluye).
— Beber alcohol bueno. Suena clasista, pero lo cierto es que un buen whisky no da resaca, no tanta como un cutre-whisky de esos marca la tía Bernarda.
— No mezclar. Suena a tópico, pero es cierto. Si mezclas tienes resaca asegurada.

Eso es todo....de momento. Espero que empecéis la semana con menos dolor de cabeza que yo O_o.

jueves, 22 de abril de 2010

El juego del relato


Normas de Ana:

La idea es la siguiente: yo comienzo en mi blog un relato con las primeras 6 líneas. El primero que pase por aquí y le apetezca seguir el relato tendrá que decirlo en un comentario para que todos lo sepamos (con la dirección de su blog) y copiar mis 6 líneas para hacer un post con ellas y añadir 6 líneas (aprox.) más a su invención que tengan que ver con lo anterior. El único requisito es que diga de qué blog ha cogido el texto anterior y que explique el juego. De la misma manera otra persona tomará esas 12 líneas que se llevará a su blog y tendrá que cumplir los mismos requisitos. Así sucesivamente hasta 20 personas, es decir, el número 20 es el que termina el relato. Cuando se acabe recopilaré todo el relato y lo expondré aquí hablando de todos los participantes, así nos conoceremos todos un poco más y seguro que descubrimos nuevos blogs. Además crearemos un relato divertido hecho por 20 personas diferentes.

Eso sí, por favor, que queden claras y distinguidas las partes del relato (si queréis cada uno que le ponga un color distinto) para saber cuándo llegamos al número 20. (si es que llegamos...)


LA HISTORIA

Aquel día Nico no tenía ninguna intención de ir a la escuela. Era la primera vez en su vida que hacía algo así. Si se enteraba su madre se iba a enfadar mucho, pero aquello merecía la pena, tenía que saber qué era y de dónde había salido. Casi no había podido dormir esa noche y en el estómago le corrían hormigas de los nervios. Sólo tenía que llegar a la esquina de su casa, lanzar un beso a su madre que le observaba desde la ventana y correr hacia lo desconocido. ANA

Y así lo hizo, literalmente Nico salió corriendo simulando ir en dirección a su escuela, pero al llegar a la última calle en lugar de girar a la derecha lo hizo a la izquierda, adentrándose de ese modo en un callejón sin salida. En el que además de un par de cubos de basura y un grupo de hojas secas arremolinadas por el viento en un rincón de dicho callejón, entre cartones, semi escondido, seguía estando aquello tal y como él lo encontró la tarde anterior.... SI ES LO QUE PARECE

Lo había encontrado unos días antes, mientras sus compañeros estaban en clase de matemáticas, él estaba dando una vuelta por una zona poco concurrida del barrio. Nunca había podido imaginarse que algún día pudiera caer en sus manos lo que ahora mismo tenía. Siempre las había visto en las películas que tanto le gustaban y por supuesto en los videos juegos. Estaba excitado y no sabía qué hacer. Lo primero sería esconderlo en un lugar seguro, no podía llevarla a casa, tenía que esconderla y cuando estuviera más tranquilo.... sabría qué hacer. DAVID

Le encantaba la idea de ser la única persona en el barrio y seguramente en TODO el mundo que había encontrado algo así. Su secreto le había hecho sentirse poderoso, SÓLO él lo sabía. Sus compañeros de clase alucinarían. ¿Qué diría en tonto de Samuel? Hasta el más mayor de la clase se quedaría de piedra si supiese lo que acababa de encontrar. Eso le provocaba un cosquilleo en el estómago...o ¿es qué ya tenía hambre?. Tenía que trazar un plan y un buen plan sólo lo hacen los buenos amigos. Podía contar con Lorena, eso lo sabía, pero le costaría convencerla... L

No sabía lo que era. Ni como había aparecido allí. Era un objeto cilíndrico, del tamaño de una pelota de fútbol. Parecía de aspecto metálico pero el tacto era suave, parecido a la seda. Cuando lo frotaba creía sentir calor en su palma de la mano pero no le quemaba ... Tenia que hablar con ella, iría a buscarla a la salida del colegio y se lo contaría. Guardo el objeto en su mochila y se dirigió corriendo donde sabia que encontraría a Lorena... KOBAL

Mientras corría como un poseso, loco y sudoroso, se detuvo bruscamente y pensó que si le contaba su descubrimiento a Lorena, le tomaría por loco, por un niño que decía cosas irreales , le diría que ese objeto cilíndrico no existe y él se vería obligado a enseñárselo, pero, lo quería para él, además sabía que si se lo enseñaba y contaba a Lorena se enteraría de su secreto toda la escuela, entonces pensó en..... NEFER

Examinarlo! Sí, eso haría! Era perfecto! Él siempre había soñado con descubrir algo nuevo, algo increíble, algo que no saliese en sus aburridos libros de texto, y el destino se lo había concedido! Casi no podía creerlo... “las clases de matemáticas no son para mí, esto sí” pensaba emocionado mientras deambulaba planeando su siguiente paso... primero tenía que conseguir herramientas, todos los descubridores tienen esos aparatos tan chulos! Luego iría a su escondite secreto donde nadie pudiera molestarle... LANA

Sólo tendría que esperar a que todos salieran del colegio y entonces él se colaría en el laboratorio. Sí, eso haría. Tampoco sería tan difícil, después de todo el conserje siempre se dejaba olvidadas las llaves en su mesa cuando se iba a desayunar por las mañanas, así que aprovecharía ese momento para cogerle la llave del laboratorio. Por la tarde esperaría escondido en el lavabo a que todos se hubieran ido, entraría en el laboratorio, cogería las herramientas necesarias y saldría por una ventana. Era un buen plan. Luego correría a su lugar secreto. TREINTEAÑERA CON HIJO

El robo de llaves fue sencillo, como había previsto, ya sólo tenía que esperar a la noche para colarse en el laboratorio... ¿era su imaginación, o había visto a ese tío de las gafas de sol en alguna otra parte? El objeto seguía en su mochila, seguro, y estaba esperando la llegada de la oscuridad leyendo sentado en el banco del parque...aunque no había pasado ni una página en la hora y media que llevaba allí. ¡Claro! Ese tío de las gafas estaba esperando cruzar la calle en el semáforo al salir de su casa... ¡y también le vio salir del parque tras robar las llaves de laboratorio! ¿Sería posible que le estuvieran siguiendo, o estaba volviéndose paranoico? Tenía que esconderse...ni su casa ni la casa de Lorena eran opciones...tenía que pensar rápido!... Kao

... En esos momentos por su cabeza pasaban un torbellino de pensamientos, no sabía bien cómo continuar con su aventura, había una cosa de la que estaba seguro, tenía que saber un poco más sobre su tesoro. De repente toda su atención sólo estaba puesta en aquel objeto, que tanta curiosidad y admiración le traía. Hasta que comenzó a oír una melodía, como un canto triste y melancólico, todos sus sentidos le decían que su objeto le estaba cantando, pero eso no podía ser. ¿De donde provenía esa melodía? Y así sin creer a sus propios oídos se fue acercando a la mochila muy despacio... LEER ES UN PLACER

... Aunque sabía que debía tener mucha precaución no pudo resistir la tentación y sacó, allí mismo, el objeto de la mochila. ¡Con el objeto en la mano oía mucho mejor la canción!
De repente "algo", quizás un pañuelo, tal vez un saco, le cubrió la cabeza y, antes de que pudiera gritar del susto, unos brazos ligeros pero fuertes le agarraron y le sacaron de allí. Sin embargo, aunque el terror se apoderó de él, no soltó, sino que agarró con mucha más fuerza, su preciado objeto. A los pocos segundos le dejaron caer sobre la hierba del parque y pudo ver frente a él, al hombre de gafas. Gafas que, al haberse resbalado parcialmente, mostraban una horrible cicatriz en el ojo derecho... Sr.Zepa

Le dolía la espalda, se había dado un buen golpe. El hombre le miraba y Nico apretó con más fuerza el objeto en su mano. Tenía que escapar de allí como fuese, ese tipo no parecía tener buenas intenciones. Justo cuando el hombre se abalanzaba sobre él Nico dio un respingo y se escurrió entre sus piernas. Corrió en dirección al colegio con intención de esconderse en el laboratorio. Llegó, la puerta de las cocinas estaba aún abierta y entró. Miró hacia atrás durante un segundo y reconoció al hombre corriendo en aquella dirección. La canción seguía sonando. ¿Por qué no dejaba de hacer ruido? Cerró la puerta como pudo y echó a correr hasta encerrarse en el laboratorio. MAMARECIENTE

El laboratorio estaba oscuro y frío. Se acurrucó en un rincón, deseando que el objeto se callase durante un rato. Y de pronto… ¡SILENCIO! Un silencio mortal, casi molesto, y a Nico le parecía que su respiración sonaba como un concierto. Seguramente el hombre no le había visto entrar en el laboratorio, seguramente…. Pero en la penumbra, hambriento y tembloroso, no podía evitar arrepentirse de la aventura que había emprendido aquella mañana. Pensó en su madre, y se le puso un nudo en la garganta. A esas horas ya habría puesto el grito en el cielo ¿estaría enfadada? ¿preocupada? Le esperaba un buen castigo cuando volviera… si es que volvía. PEQUEÑAS COSAS

Nico, en ese estado de frenesí con miedo, se pone a reflexionar sobre su vida. Siempre ha sentido que fue controlada por un grupo de gente desconocida entre sí, por mera diversión y aburrimiento. En lo más profundo de sus pensamientos, escucha unos pasos que se van aproximando. Estaba todo oscuro, sólo se oían los pasos del hombre misterioso y el estertor de Nico que trataba de disimular sin mucho éxito, hasta que de repente ve una luz a través de los dientes de la cremallera de su mochila. Los pasos son cada vez más rápidos, feroces, hambrientos; Nico, en una explosión de coraje, se levanta y sale disparado como una saeta brillante en medio de toda la oscuridad, tira una sillas en su salida. Al llegar al otro extremo del laboratorio, abre la puerta que comunica éste con el salón de actos; nunca se hubiese imaginado a QUIEN se iba encontrar allí...ALFREDO

No podía creer lo que veía. Allí estaba su amiga Lorena hablando con otros 5 señores, que por la pinta, bien podrían ser colegas de su perseguidor. Pero que tendría que ver Lorena con todo esto? Y sobre todo, que importancia podría tener aquel maldito objeto. Avanzó unas filas de asientos y pudo localizar una salida de emergencia. Abrió muy despacio miró si había alguien en el pasillo y cuando comprobó que estaba despejado salió corriendo para refugiarse dentro del cuarto de la limpieza, que se encontraba 2 puertas más allá. Cerro la puerta tras de si y se quedó de pie apoyado en la puerta. De repente parecía que le temblaban las piernas. Abrió su mochila cogió el objeto y lo lanzó al suelo con rabia y con todas sus fuerzas. Maldita sea!, porque habría entrado aquello en su vida. Estaba a oscuras, tenía el resto de los sentidos a flor de piel y por eso pudo oír con toda claridad un clic!, otro, y después algo parecido al sonido que produce el girar de un mecanismo. Sus manos comenzaron a sudar…LA TETA REINA

De pronto, una voz grave y pausada se dirigió a él desde el otro lado de la puerta.

- Vamos, chico…Dámelo y podrás irte con tu mamá.

Nico se agachó y buscó a tientas el dichoso objeto. Cuando lo encontró notó que estaba caliente. Muy caliente. Respiró hondo y decidió darse por vencido. Ni si quiera sabía qué diablos era eso que tenía entre las manos…lo mejor sería entregárselo a su perseguidor.

- De acuerdo – contestó Nico hablando hacia a la puerta – Aquí lo tiene…

Y en ese momento, Nico pensó en todo lo que había pasado por el dichoso objeto y a, fin de cuentas, para nada…Y recordó el momento exacto en que lo encontró. Cerró los ojos, suspiró y se dispuso a abrir la puerta. Pero su mano no encontró el picaporte…ni la puerta. Abrió los ojos sobresaltado y se encontró a si mismo a la misma hora, el mismo día y en el mismo sitio que cuando encontró el objeto. Su recuerdo había tomado forma…Aquel cachivache le había hecho viajar en el tiempo. Martha


Durante unos segundos se sintió confuso y torpe, no sabía cual era la realidad, todo le daba vueltas y lo sucedido parecía ser parte de un sueño que no comprendía.
De repente, con su mano derecha tanteó el terreno, recorriendo la pared con sus pequeños dedos logró localizar algo familiar. Se trataba del un juguete que le había regalado Lorena el día de su cumpleaños un año atrás y que encajaba a la perfección con el objeto que tan insistentemente alguien buscaba y que él guardaba con cautela. Entonces reflexionó unos segundos, pensó que podría haber sido todo un sueño o una realidad pasada, pero no logró acertar. Nico sonrío, consiguió alejar el miedo y se reincorporó sobre sus piernas aún temblorosas; efectivamente, pudo confirmar que se encontraba en su cuarto, agarrando fuertemente con su mano izquierda ese utensilio. Pero... ¿de dónde había salido tan buscada pieza? Nany


Él no lo sabía, pero estaba seguro de que Lorena si, al fin y al cabo, le había visto hablar con 5 señores sospechosos, y seguro que estaba metida en el ajo. Se moría de curiosidad por saber la verdad sobre ese objeto, pero quedar con ella podría ser peligroso, así que decidió llamarle al móvil con número oculto. No le podía decir directamente lo que pasaba, porque entonces no le contaría nada; tenía que hacerle alguna pregunta inocente, tal vez preguntarle por él regalo...

-¿Si? ¿Quién es?
-Lorena...Pienso sin pensarlo

MI APORTACIÓN

El chasquido del teléfono le sobresaltó. Lorena había colgado. ¡Nada más oírle! Pero...¿por qué? No tenía sentido. Aquello era demasiado inquitante. Tenía que ir a buscarla y averiguar qué sucedía. Justo cuando iba a salir de la habitación sonó el pitido del teléfono indicando que había recibido un mensaje: "No puedo hablar. Ves a mi casa. Mi madre te dará un plano. No olvides el juguete. ¡Corre, ya van a buscarte!". El corazón le iba a mil por hora mientras bajaba las escaleras y corría hacia la puerta trasera de la casa. El recuerdo de aquel hombre le aterrorizaba, ya en la calle, pero no podía detenerse. De pronto el cielo se había cubierto y deslumbrantes relámpagos estallaban en el horizonte. El viento a penas le dejaba avanzar, zarandeándole de un lado a otro. Ya llegaba. La madre de Lorena esperaba en la puerta. Entonces le vió, era él, acercándose, inteceptando su camino.Hera

¿Quién se anima a acabar la historia?