Este fin de semana ha sido agotador, no he parado ni de día ni de noche, y estoy exhausta. Me siento cansada física, pero sobretodo mentalmente. Porque tengo la sensación de no controlar mi vida. A veces siento que me vida (mi trabajo, mi carrera, mi gente, mis aspiraciones…) me controla a mí. Y lo peor es que yo soy mi peor enemiga, porque nadie me obliga a abarcar tanto, nadie me exige todo lo que pretendo dar, soy yo la que me exijo, la que se compromete, la que quiere llegar a todo y a todos, y no, no se puede…Y ahora siento que si no descanso un poco, voy a estallar. Porque estoy en el trabajo y tengo ganas de llorar, siento esos nervios que se te agarran al estómago, como si estuviera dentro de un looping infinito.
Y es que no puedo ser responsable de su felicidad, pero es tan gratificante saber que soy un consuelo, saber que puedo arrancarles una sonrisa, impregnarles un poco de alegría…No puedo gustar a todos, pero necesito tanto que me quieran…
Y claro, cuanto más quiero abrazar, menos lo consigo, y más me frustro, y más remordimientos tengo.
No, no se puede llegar a todo y a todos. Tengo que aprender a decir no, tengo que ser más selectiva, no puedo adoptar a todos los perrillos desvalidos con la pata coja que se cruzan en mi camino. Pero es que me cuesta tan poco cogerles cariño…
En fin, esto ya no es ser de la patata*, esto ya es ser gilipollas…
*Ser de la patata: persona sensible, cariñosa, a la que le encantan los mimos, y para la cual el afecto de los suyos es lo más importante.
Taller de Sueños...Húmedos?
Hace 5 meses


