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¿Quien no quiso ser la Carbonero en el momento en que su chico, que acababa de llegar a lo más alto de su carrera profesional, no puede reprimir las ganas y le estampa un beso, en directo desde Sudáfrica para toda el mundo? Al carajo la prensa, lo programas del corazón y a todo el que quiera verlo como algo que no hace más que alimentar el morbo. Yeloquehay, le quiere, está cerca y le morrea. Cualquier jugador que hubiera tenido a un ser querido cerca, a pie de campo, hubiera hecho lo mismo. A ver quien es el guapo que está viviendo uno de los momentos más emocionantes de su vida y no se lanza al cuello de la persona que más quiere…pues mucho que aguantó el chico.
Y es que Iker aunque parezca de otro planeta, es un ser humano.
Así, que a todos lo que digan que si no es profesional, que si así lo que hacen es dar que hablar, que si patatín y que si patatán…que se mueran de envidia cochina…y como dijo Maradona, al que se la ha ido la olla y el cual me cae fatal pero es que esto me hizo mucha gracia: que la sigan mamando.
Porque si por culpa de Sara íbamos a perder el Mundial, ¿por qué no le adjudican ahora la victoria?
Bueno, este tema está ya sobado, porque todos sabemos que la industria/moda/sistema nos empuja a consumir, y que, quien más o quien menos, somos esclavos/as de la imagen, y que el mundo sigue siendo mmmmmmmmmmuy machista. Es de esos temas de los que me da pereza hablar porque me produce tanta rabia e impotencia y me dan tan mal rollo, que mira, antes que pasar un mal rato, prefiero ni pensarlo. Pero es que últimamente he visto cosas que es que de verdad, me río por no llorar.
Desde hace unas semanas las revistas del corazón que llegan a mi empresa se quedan en mi departamento, porque el departamento que las usaba, ha desparecido. Total, que tenemos una montaña de revistas del corazón/femeninas encima de cada mesa. Pues flipo: se meten con los personajes que están muy delgados, o que últimamente han adelgazado, o que no tienen curvas, o que tienen poco pecho, o que están muy musculados…Pero tb se meten con los personajes que cogen 2 kilos, o que tienen un miligramo de celulitis, o que tienen curvas. En una revista decían que “por culpa de mal de amores, Charlize Theron se ha adelgazado, y menos mal porque antes estaba demasiado jamona, y qué bien está ahora…ande va a parar…”. ¡¡¿¿Pero cuando ha estado gorda Charlize Theron??!!Y la misma revista publica artículos relacionados con la mens sana in corpore sano.¡Venga hombre!
Es el paradigma del cinismo. En una página de una revista se tiran el rollo de “las curvas son guays, lo importante es estar sana” y en la página siguiente critican y ridiculizan a alguien que, en vez de parecer un palo con tetas, se parece (sólo se parece) a una mujer normal. La cuestión es hacernos sentir insatisfechas, tanto si somos flacas, como si somos curvilíneas…de esa manera seremos presas fáciles del consumo de productos que supuestamente nos harán sentir mejor…
Siempre he pensado que hay algo especial en mi cerebro y segrego más serotonina de lo normal, que es la llamada “hormona del bienestar y la felicidad”. Y lo creo porque cuando me pasa algo malo, enseguida estoy pensando en la parte buena. No tiendo a deprimirme casi nunca. Tengo días malos, como todo el mundo, pero en general soy muy optimista, me cuesta muy poco tirar pa lante. Sí, soy una persona fuerte, luchadora, y sobretodo eso, positiva y optimista, siempre acabo viendo el lado bueno de todo lo que me depara la vida. Toco madera porque siga siendo así.
El caso es que como la semana pasada estaba nerviosa, ansiosa, pensaba que una manera más de desahogarme y relajarme sería soltar la angustia, llorar un poco.Pues me metía en la habitación, y venga a apretar para que me salieran lágrimas, venga a hacer gemiditos, a ver si así se desataba la llantera. Y nada, que no había manera de llorar. Ilusa de mí, intentaba pensar en cosas muy tristes, pero enseguida me asaltaba un pensamiento positivo que contrarrestaba el anterior. Joder con la serotonina…Hay gente que, por desgracia, segrega menos, y a mí me sobraba…Así que después de varios intentos me resigné, y me quedé con mis nervios y mi angustia.
Anoche bastaron 4 palabras de X para que, sin poder controlarlo, casi sin darme cuenta, empezaran a brotar de mis ojos cientos de lágrimas, gotas grandes, y continuadas. Unas lágrimas que en segundos empaparon mis mejillas, me caían por la boca. Caían al suelo, a mi ropa. Por fin lloré.
Estoy muy enfadada. Mucho, tanto que querría gritar, pero estoy en el trabajo, y hay que guardar las formas de señorita encantadora.
Resulta que mi amigo P lleva unos meses bastante mal, empezó con ansiedad y además ahora está tomando antidepresivos. Desde entonces me reclama mucha atención, y si ya de por sí era absorbente, pues ahora lo es mucho más, pero para eso estamos los amigos…
El caso es que acabé exámenes el martes pasado pero aún no he podido descansar, al contrario, toda la semana pasada salía de casa a las 07h para ir a la oficina, y por una cosa u otra no volvía hasta las 02h. Y llegó el viernes y aún así, masoca de mi, cuando salí de currar fui a la playa con P y M. Después de la playa fuimos a casa de P y este nos pidió a M y a mí que por favor nos quedáramos a dormir en su casa. La cosa es que P tenía una cena con los ex-compañeros de trabajo, pero según decía, sólo iría a hacer acto de presencia y volvería a casa enseguida porque no se encontraba bien, y no quería encontrarse solo cuando llegara. Después de mucho chantaje emocional, M y yo accedimos a quedarnos. Así que cenamos y nos quedamos dormidas viendo ese programa innombrable que nadie ve porque es basura pero tiene los índices de audiencia más altos. Pues mireusté que señorito P apareció a las 06 de la mañana después de habérselo pasado bomba.
Definitivamente hice el panoli. Porque en vez de descansar en mi casa, con la falta que me hacía después de la vorágine de las últimas semanas, en mi cama, y hacer algo que apenas hago, disfrutar de mi hogar, me quedé en casa de P para nada. Soy gilipollas. Soy tontalculo.
Pero la cosa no acaba ahí. Yo el domingo tenía un compromiso con X y sus amigos que finalmente se aplazó, y a P le faltó tiempo para decirme que fuéramos a la playa, que estaba muy agobiado, que venga, que en la playa se relajaría…Y fuimos a la playa. Y me lo pasé bien. Me encanta la playa. Pero hoy es lunes y estoy agotada, y además, aunque ya he acabado los exámenes y todo ha vuelto a la normalidad, estoy más nerviosa que nunca. Creo que tengo ansiedad. Conozco la sensación porque hace unos 8 años también tuve. Pero en mi vida no ha pasado nada que no pueda superar como siempre, no hay nada extraordinario. Así que supongo que lo que me pasa es que mi cuerpo está diciendo basta, relaja, echa el freno…descansa, quédate en casa…
Pero no, como una gilipollas, dedico parte de mi tiempo a amigos que cuando les explico lo que me pasa, me dicen que no es para tanto, que se descansa igual en su sofá que en mi casa, o que me puedo relajar igual en la playa. RAGGPJF´FISLÑEKTJÑSGILJQRLKGAE.RYKLJ Sí, sí, cuando le decía a P que necesitaba parar un poco por casa, me trataba como si tuviera tonterías…”Va, quédate a dormir, si descansas igual en mi sofá o en mi cama que en la tuya”, “va, vamos a la playa, si la playa relaja”. Me jode un montón que no me entendiera. Sobretodo, cuando su problema le viene por estrés. Por estresarse haciendo la mitad de la mitad de cosas que hago yo al día y sin tener ni una sola carga, ni una sola responsalidad más que la de trabajar. MANDA HUEVOS.
Así que ahora estoy vertiendo mi rabia en P, porque aunque sé que no tiene la culpa de mi sobrecarga, ha abusado, ha abusado y le ha restado importancia a mis problemas. Él, que ahora es un puto NI-NI.
Para empezar esta tarde me iba a acompañar al médico, y le he enviado un SMS para decirle que quiero ir sola, si viene no voy a poder evitar echar sapos y culebras por la boca. Y cuando me calme le pienso decir cómo me siento y lo que pienso. Él me dirá que vale, que lo siente, y yo me sentiré mal por haberle cantado la caña, porque sé que no podré evitar decírselo borde, y como siempre, el que pierde las formas, pierde la razón. Así que lo sé, acabaré disculpándome. Está claro, soy tontalculo.
POr cierto, después de escribir esto me siento mucho mejor.
Estas semanas de exámenes me he masturbado más de lo normal, por aquello de relajarme. Yo soy multiorgásmica (bueno, todas las mujeres lo somos, ya hablaremos de eso otro día), y sobretodo con mi queridísimo y efectivo amigo Comodín llego al clímax en un abrir y cerrar de ojos (nunca mejor dicho). Pues bien, estas semanas me costaba mucho más llegar al orgasmo, y esto era así porque estaba nerviosa, preocupada, ansiosa.
En cambio, a los hombres no les influye tanto el estado anímico o nervioso. Si alguien quiere refutar esta idea, soy toda ojos, pero mi ( aún corta) experiencia me lleva a esta conclusión.
Por eso, si he discutido con mi pareja, si he tenido un día horrible, si me preocupa que me despidan del trabajo o si se me ha muerto el perro...quizás no quiero follar, y si me apetece y no llego al clímax, no es de extrañar.
Así que una vez más pienso, ¡quién fuera hombre!
pd: tengo pendiente hacer una entrada contestando los comentarios, que agradezco un montón, no sabéis cuanto, de las dos últimas entradas. Esto sólo era un apunte que me apetecía hacer.
Antes que nada disculparme por no haber contestado los comentarios del anterior post, me queda un examen el martes y estoy algo nerviosa, sólo he entrado para contaros esto. Desde que volví con X he dudado de nuestra relación, de nuestro futuro, de quererle...Y ahora, que quizá es él el que me deja porque dice que no pienso en nosotros, que no me plateo un futuro con él, que mi relación con él siempre esta en un segundo plano, que todo está antes que nosotros...pasar el resto de mi vida con él ya no me parece tan mal. Soy gilipollas, soy una cobarde, soy una egoísta... Yo no me atrevo a dejarle porque si luego me doy cuenta de que ha sido un error y le acabo echando de menos, pensaré que la cagué y la culpa es mía y me fustigaré y pensaré que he sido tonta y que cometí un error y bla bla bla. En cambio, si me deja él, aunque luego le eche de menos, no podré fustigarme porque al fin y al cabo la decisión la tomó él, yo no podía hacer nada...Lo único que puedo hacer es seguir con mi vida.Es más fácil que la decisión no dependa de mí... Es que, al fin y al cabo, X es es un tío estupendo, y me hace feliz.No es perfecto, a veces es muy egoísta, pero en general es cojonudo. Me da pavor estar dejando escapar a la mejor persona del mundo. Pros: cariñoso, sensible, divertido, comprensivo, buena persona, interesante, inquieto, inteligente, currante. Contras: atormentado, egoísta, casero, tradicional. Ojalá todos mis problemas en la vida tuvieran que ver con el mal de amores, porque nadie se ha muerto de un desamor, pero cómo duele, es dolor físico. A veces pienso que estoy condenada a estar con X, porque por muchas dudas y problemas que tengamos, al final todo me lleva a él. A veces es una dulce condena, a veces s una cruz. Mientras escribía esta entrada he recibido un sms suyo...decía poco, pero creo que es posible que no me deje, creo que a él le pasa como a mí, que me quiere, a pesar de que tantas cosas jueguen en nuestra contra.Y le asusta arrepentirse, le asusta que nos pase como la otra vez, que nos echamos de menos, que estando en los brazos de otras personas, soñábamos con estar juntos. Pero como tantas veces he dicho, el amor no basta. No basta con quererse. No sé cómo acabará esto, ahora voy a intentar aprobar el último examen hasta septiembre, que ya tengo 2.
Tengo 26 años recién cumplidos. Un trabajo que no me encanta, pero es estable y me permite estudiar la carrera que sí me gusta, una carrera que aún me quedan varios años para acabar. ¿Soy una extraterrestre si no quiero comprarme un piso y vivir en pareja todavía? (mejor dicho, otra vez) Mi chico se quiere comprar un piso, de momento solo, porque yo ahora mismo tengo que ayudar en casa con mi sueldo. Pero aunque pudiera comprarme el piso con él, no lo haría, esa es la verdad. Una verdad que él respeta, pero no entiende. Últimamente el tema está muy presente, y creo que es frustrante para él saber que nuestros planes de vida no son los mismos. Él quiere pisito, convivencia y vacaciones una vez al año. Yo quiero viajar, vivir, y disponer de todo mi sueldo (cuando las cosas en mi casa estén bien) para hacer lo que me venga en gana, (que no es precisamente viajar sólo una vez al año), cosa que, por cierto, nunca he podido hacer porque por un motivo u otro, siempre me ha tocado apechugar con alguna persona o circunstancia que me hacía estar atada de pies y manos, que me hacía entregar mi tiempo y dinero a otras cosas que no fueran MI vida. Así que tengo muchas ganas de ser libre, de poder hacer y deshacer a mi antojo, de ser irresponsable…de ser una niñata caprichosa. Sí, quiero ser lo que nunca me pude permitir ser, inconsciente, egoísta, irresponsable… ¿Es tan extraño que no quiera dar ese paso? X dice que tengo miedo al compromiso, pero no es que tenga miedo a comprometerme, es que no me da la gana. Sé que es raro, porque yo a él le quiero, lo que no quiero es llevar la vida que él me plantea. Según él es compatible, según él me puedo marchar de Erasmus, por poner un ejemplo, aunque vivamos juntos… Puede que sea cierto, puede que el día de mañana me arrepienta de no haber dado el paso y de haber dejado escapar lo que mucha gente querría tener y X me pone en bandeja. Pero es que antes quiero vivir con mis amigas, viajar, viajar mucho, trasnochar mucho, ¿follar?, no, más bien tener muchos idilios, formarme, formarme mucho…¿es compatible con la vida en pareja? Está claro que lo de los idilios no. Quizá he visto demasiado Sexo en Nueva York…
Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar.
Yo no quiero vecínas con pucheros; yo no quiero sembrar ni compartir; yo no quiero catorce de febrero ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas; yo no quiero que elijas mi champú; yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde; yo no quiero columpio en el jardin; lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana, no me pidas llegar a fin de mes; yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero; yo no quiero besar tu cicatriz; yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí.
No me esperes a las doce en el juzgado; no me digas “volvamos a empezar”; yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste; yo no quiero contigo ni sin ti; lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren.
La semana pasado X me regaló un Toblerone de esos gigantescos de kilo y medio y al día siguiente una caja de bombones de una bombonería súpermegaexclusiva con bombones súpermegadeliciosos que además de bombones contenía una tarjetita de chocolate con un mensaje de amor. Dos días antes había empezado la operación bikini. Gracias X, yo también te quiero.
Vale, Juno y yo estamos desaparecidas. Entre curro, exámenes y cosas varias os tenemos abandonados, ni escribimos, ni podemos pasarnos por vuestros blogs. Eso sí, prometemos volver con las pilas cargadas.
Mientras tanto, entre apuntes y desquicie por llevar encerrada en casa no sé cuantas horas por culpa de un resfriado que he cogido, me ha pasado una de esas cosas que me pasan a veces y me da mucha rabia: recordar una parte de algo, pero no recordar el todo. O lo que es más fácil, una película de la que no recuerdo el nombre.
El caso es que es una película para niños, pero no de dibujos, que yo tenía de pequeña grabada de la tele. Lo poco que recuerdo es que la protagonista era una niña, que se metía en un mundo imaginario o algo así, que era como una ciudad con coches muy chulos y cosas raras, que tenía como fábricas de pasteles y galletas. Recuerdo con especial atención las galletas, porque creo que los malos, unos monstruos cuya imagen he olvidado por completo, tenían algo que ver con ellas.
En fin, que me ha cogido la rabieta, ¡quiero recordar qué película es! Así que a falta de más inspiración, y tras buscar todo lo que se me ha ocurrido por google, apelo a los blogueros (mi última esperanza).
Esta semana se estrena Sexo en Nueva York 2. Sí, lo sé, la película será nefasta, como la primera, pero tengo que reconocer que me muero de ganas por ir al cine. Yo soy una de esas fieles seguidoras de la serie (tengo todas las temporadas) capaz de reconocer todo lo criticable que tiene, pero al mismo tiempo incapaz de dejar de entretenerme con ella. Reconozco que la moda para mi, aunque sí es importante, no representa tanto como para hacer un ridículo juramento como pasa en un capítulo, poniendo una marca de ser supremo inviolable. También reconozco que algunas frivolidades no las digiero bien, como la falta de interés social que se manifiesta continuamente. Pero a pesar de todo ello, yo quiero seguir engañandome.
Porque, ¿quién no quisiera tener todo el día para pasarlo entre amigos, salir aquí y allá y poder hacer lo que a uno le venga en gana? Todo eso combinado, por su puesto, con un éxito profesional considerable y un éxito personal general contundente, algo que, sinceramente, empiezo a pensar que es incompatible.
Sí, lo sé, Sexo en Nueva York es para las mujeres jóvenes lo que los cuentos de princesas para las niñas. No son reales, pero te los crees y te hacen soñar.
Nota: No sé porqué mi última afirmación me ha dejado un sabor frívolo en el estómago.